THEE MORE SHALLOWS
Cada día que pasa estoy más convencido de la escasa
utilidad que tiene el hablar de música, analizarla y comentarla
sesudamente en vez de, directamente, escucharla y disfrutarla.Pero,
uno (aparte de su programa de radio donde intenta exponer claramente
y sin rodeos la música que le interesa) no deja de tener
también una página web a la que ocasionalmente debe
dotar de un cierto contenido, mínimamente serio y riguroso.
Más que nada para que el visitante ocasional no se sienta
excesivamente defraudado y decida que merece la pena volver por
estos pagos de vez en cuando.
Vamos a ello, pues...
Los primeros que saltan al escenario de la sala son Thee More Shallows, un grupo de San Francisco absolutamente excepcional.Básicamente son un trío: Dee Kesler, Chavo Fraser y Jason Gonzales.Ellos abren con su deslumbrante música el concierto programado para esta noche.Esta circunstancia no dejará de ser un pequeño fiasco, dado que la calidad del resto de las formaciones que van a actuar posteriormente será muy inferior a la mostrada por esta banda norteamericana.
La música de Thee More Shallows destila belleza y riesgo. Podríamos realizar aquí la habitual cita de referencias musicales que a todos sirviera de orientación, pero no estoy por la labor.Me parece inútil y superfluo.Quizás para resumir, podría decirse que esta banda recoge todo lo mejor del sonido independiente norteamericano de las últimas décadas pero añadiendo además, una personal y original perspectiva.
Resultan ser otro más dentro de esa pléyade de grupos estadounidenses de extraordinaria categoría que no gozan de excesiva popularidad (por decirlo suavemente).La banda no se conforma con repetir fórmulas ya inventadas sino que se esfuerza en aportar un punto de vista novedoso y experimental, y, además, emocionar a través de formidables melodías.
Confeccionan un rock contemporáneo de sublime arquitectura, con un cierto halo de rareza, con infinidad de sutiles matices; en el que descubrimos rincones íntimos o siniestros, delicados o turbulentos, a través de explosiones eléctricas intensas, brillantes excursiones armónicas o una encantadora instrumentación que asalta los sentidos.Esta formación es una de esas bandas con un universo propio y personal que uno no se cansa de redescubrir una y otra vez.
Su música, desprovista de adornos insustanciales, posee gran pulsión y profundidad. Su propuesta es imaginativa, de enorme altura, ornamentada con hermosísimos arreglos que, eso sí, se presentan a través de las utilísimas nuevas tecnologías: sintetizadores, samplers, programación, etc.Todo ese mundo envolvente de sonidos surge (literalmente) del interior de una simple maleta que colocan en primer plano del escenario.Esta maleta posee un mágico y misterioso contenido, cuyas posibilidades y resultados sonoros son sencillamente formidables.
Durante la actuación disfrutamos de momentos, casi de inmovilismo sonoro, pero sólo teórico, ya que de esas atmósferas sugerentes, casi estáticas, de simples y elementales sonidos puestos en acción, surgen auténticas joyas que van adquiriendo forma progresivamente y que evolucionan hasta alcanzar momentos verdaderos de clímax, de auténtico paroxismo melòdico. Las canciones parecen haber sido concebidas sólo inicialmente y luego dejadas a su suerte.Sin embargo, los resultados son de una calidad extraordinaria.
La gama de partes vocales es asimismo de gran riqueza: voces que susurran, momentos donde el recitado adquiere protagonismo y diversas fases donde la fluidez y el dinamismo vocal es enorme.Se percibe una clara determinación por cuidar la justeza y la afinación de forma obsesiva.
La instrumentación, como ya mencionaba anteriormente, resulta exuberante: delicados xilófonos, cuerdas lujosas , teclados sugerentes, cálidos vientos y vibrantes trazos guitarrísticos. El conjunto es de una calidad que estremece.Una verdadera delicia para nuestros oidos, los cuales permanecen continuamente sumergidos en un océano de música elevada, de impecable factura, donde lo eléctrico, lo acústico y lo electrónico, es mezclado con extremo talento y pulcritud.
Todo esto es mostrado además a través de complejas estructuras tendentes siempre a la experimentación, ya que el grupo, lejos de repetir esquemas estandarizados despliega en sus piezas un rico catálogo de formas sonoras realmente sorprendentes y creativas.En sus temas son diseminadas, con gran criterio, elaboradas introducciones, extensos interludios, finales gloriosos, y un sin fin de versátiles pasajes instrumentales o vocales muy estimulantes.Asimismo se percibe el uso de motivos melódicos cíclicos, fraseados de distinta y variada duración, suaves rupturas rítmicas y de tempo, etc.En definitiva, puede afirmarse sin lugar a dudas, que el grupo huye de la repetición monótona de estribillo y estrofa con la permanente intención de ofrecer algo original.Cada canción resulta ser un absoluto reto creativo para el compositor, interpretativo para los ejecutantes y de asimilación y comprensión para el oyente.

Photo:Thee More Shallows.
Thee More Shallows realizan una música impredecible, trémula, maravillosa, de gran expresividad, subyugante, exquisita, intensa, inteligente, distinguida, sensual, con un punto de excentricidad sicodélica.Enormemente atractiva. Uno se rinde a su grandeza sin paliativos.
Sin embargo, todo lo mencionado conlleva naturalmente como lógico efecto secundario, el que su actuación nos parezca de una brevedad irritante (unos 35 minutos), entre otras circunstancias por el hecho ya mencionado de ejercer injustamente el papel de teloneros.
Este impresionante trío californiano es uno de esos grupos de primera fila que te hacen sentir verdaderamente orgulloso de escuchar la música que escuchas y que incrementan aún más si cabe la convicción personal de que uno no se equivocó cuando decidió hace mucho tiempo apostarlo todo por cierto tipo de propuestas sonoras.
Como supongo que esta espléndida banda es, para algunos, seguramente un tesoro oculto aún por descubrir, os recomiendo que al menos intentéis haceros con sus dos obras discográficas en formato LP; a saber, su más reciente 'More Deep Cuts' y su debút de hace tres años llamado 'A History of Sport Fishing'
THE CHAP
Cuarteto experto en el manejo de disonancias armónicas, melodías
incómodas, saltos interválicos desmesurados, desplazamientos
rítmicos acentuados y efectos sonoros inesperados.Sin embargo,
aún reconociendo su tremenda pericia instrumental e interpretativa,
su propuesta roza el desvarío en más de las ocasiones
deseadas.
13 & GOD
Cierra la actuación esta formación a la que desconocía
por completo.Parece ser que especialmente en esta ocasión
se hacen acompañar por algunos miembros de la magnífica
banda The Notwist.Dáme la impresión de que son estos
últimos los que aportan algo de calidad y coherencia.El grupo
resulta interesante cuando decide abordar piezas delicadas y sugerentes
de indiepop con cierto toque electrónico que recuerdan a
una mezcla de The Notwist (lógicamente), Hood y Sigur Ros.Sin
embargo, eso sucede, desgraciadamente en contadísimas ocasiones.El
grueso de la actuación consiste en un repaso a un repertorio
a mitad de camino entre el rap, el electro-rock y el punkfunk garagero.Ni
que decir tiene que, dadas las circunstancias, abandono el local
antes de que el grupo finalice su actuación, que, en cualquier
caso, parece hacer las delicias de la muy animada parroquia.
KUBB
Cuarteto londinense, a mitad de camino entre Coldplay y U2.No lo
hacen nada mal, pero me pregunto si realmente necesitamos otro grupo
más de estas características.
FIELD MUSIC
En los últimos tiempos siento una atracción irresistible
(plenamente justificada) por las propuestas musicales que nos llegan
del Noreste de Inglaterra; de ciudades como Sunderland, Newcastle
o Leeds.Tal es la cantidad y calidad de las bandas procedentes de
aquella zona.
Uno de esos grupos que ha acaparado mi atención recientemente son estos tres chicos de Sunderland (Andrew Moore, y los hermanos Peter y David Brewis) llamados Field Music, quienes hacen una música sencillamente arrebatadora.
Quizás sean también una rara avis dentro de un área geográfico-musical donde el posthardcore sea probablemente la norma.Field Music se atreven, sin embargo, con una propuesta nada sencilla: new wave/pop con anclaje en los 60 y 80 pero realizado con una convicción y talento apabullantes.
Después de disfrutar a conciencia de su álbum de presentación homónimo, que se edita estos días pero del cual el grupo me envió una copia hace meses, sólo me restaba corroborar su magníficas canciones en directo.La deliciosa oportunidad se me presentó inesperadamente en Londres.Tras haberles visto actuar estoy convencido de que aún son mejor grupo de lo que pensaba.Un torrente impecable de música fresca, original, de enorme calidad.
Leí hace poco en una reseña que podrían ser algo así como una mezcla de Wire y Beach Boys.No suelen gustarme ese tipo de comparaciones, pero he de reconocer que la observación es bastante acertada, ya que efectivamente Field Music son capaces de confeccionar melodías sublimes al estilo de la legendaria banda norteamericana y al mismo tiempo dotarlas del nervio, agitación, convulsión rítmica y rareza que caracterizaban a los británicos en su momento.
Los juegos vocales son simplemente maravillosos.Las voces, fulgurantes, llegan a todo tipo de notas con pasmosa facilidad.Asimismo prescinden del bajo.Ese soporte armónico grave es buscado a través de otro tipo de instrumentación; fundamentalmente a través del teclado.Es ésta una tendencia que cada vez más observo en todo tipo de formaciones. En este caso, el teclista no sólo es capaz con la mano izquierda de sustituir la parte teóricamente destinada al bajo con extrema facilidad en uno de sus teclados, sino que además le añade jugosos adornos, matices y por último, simultáneamente, aborda las partes propias de su instrumento de forma espectacular.
Las partes de guitarra son ejecutadas con una nitidez, una transparencia,
francamente sorprendente, y, finalmente, los acompañamientos
percusivos son sencillos, ajustados y convincentes.
Además el intercambio de instrumentos es constante, como
si ellos mismo no desearan encorsetarse y buscarán continuamente
cierta libertad expresiva por todo tipo de vías. No tengo
dudas de que los tres componentes del grupo son de una categoría
musical excepcional y me quedo absorto contemplando su demostración
de calidad y brillantez interpretativa. El ensamblaje de las piezas
es de una mecánica perfecta... solos breves pero intensos,
entradas de diferentes instrumentos en contrapunto, partes vocales
a capella, sutiles y tenues arreglos.Música cálida,
pero también cerebral. Piezas concisas, breves pero de gran
expresividad. El encanto natural de lo bien hecho, desarrollado
con un estilo propio y personal.

Photo: Field Music
Field Music es, a mi juicio, un grupo de un tremendo potencial pero al que segura y desgraciadamente casi nadie le prestará la atención merecida. Al menos en este concierto celebrado en la sala Borderline sí percibo un reconocimento generalizado por el público asistente a pesar de que el grupo no ocupa precisamente lugar de privilegio en el cartel de la noche.Aparecen cronológicamente en segundo lugar y como mero aperitivo de los grupos teóricamente importantes.Sin embargo Field Music sí que es, claramente, un grupo de importancia, con talento descomunal, que ya recibe desde hace tiempo el elogio de parte de la crítica especializada.Les falta el definitivo reconocimiento del gran público.
Finalmente os recuerdo que su álbum homónimo ya está editado en UK por el sello Memphis Industries.De ese LP ya se han extraído varios sencillos (You can decide, Shorter Shorter, etc).Y aún podrían extraerse muchos más, porque es uno de esos discos sin desperdicio que uno no se cansa de escuchar, donde cada una de las doce piezas posee sobrada capacidad de conmover.
THE CLIENTELE
Trío británico cuya propuesta evoca en mí los
sonidos realizados por grupos como Velvet Underground, The Feelies,
Luna, Tindersticks, etc.En definitiva, canciones intemporales a
medio tiempo, ritmos hipnóticos, armonías simples
y partes vocales densas, carnosas, de registro grave.Sin embargo
su concierto me deja frío.Las continuas quejas del vocalista
acerca del sonido son, a mi juicio, más una pose estudiada
que algo conectado con la realidad.Sobre todo cuando los grupos
que han actuado anteriormente han sonado a la perfección.No
deja de resultar irritante toda esta puesta en escena de niños
mimados.No creo que sea tan complicado a estas alturas (y más
en una sala londinense acostumbrada desde hace décadas a
ofrecer música en directo) sonorizar una voz, una guitarra,
un bajo y una batería.En definitiva, estos The Clientele
son una panda de quejicas que pretenden investirse de cierto aura
seudoestelar, pero que no engañan a nadie a estas alturas
con su falsa arrogancia.El concierto no está mal pero decido
olvidarme de ellos en el futuro.Uno no está ya para este
tipo de puerilidades o ñoñerías.
MISTY´S BIG ADVENTURE
Los teóricos cabezas de cartel.Un absoluto carnaval donde
se mezclan todo tipo de sonidos a modo de pastiche insufrible.La
gente se lo pasa pipa con ellos porque parece ser que son muy divertidos,
verbeneros, mordaces y marchosos.Lo siento.No lo puedo evitar.Para
mí la música es algo muy serio.Si quiero reirme hay
otras miles de opciones muy saludables.Aguanto tres seudocanciones
y me marcho dando un largo y agradable paseo por las calles de mi
ciudad favorita en dirección a mi hotel.
Sobre las 19.30 de la tarde presencio un delicioso concierto del London Baroque Art Ensemble en la Iglesia de St Martin in the Fields (Trafalgar Square), en el cual se interpretan obras de J.S. Bach, Vivaldi y Telemann fundamentalmente.Pero supongo que los potenciales visitantes de esta website no están excesivamente interesados en el análisis y comentario de música instrumental barroca del XVII y XVIII.En cualquier caso (aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid), os recomiendo que aunque solamente sea por pura curiosidad intentéis disfrutar de la llamada música clásica en cualquiera de sus modalidades. Sobre todo si, como es el caso, está interpretada por artistas, grupos u orquestas de reconocida categoría.Privarse a uno mismo de este tipo de experiencias, sobre todo cuando están a nuestro cómodo alcance, es simplemente una estupidez.
Tras el sublime concierto de música barroca me traslado al barrio de Camden.En teoría voy a ver actuar a dos bandas prometedoras del panorama británico: Apartment (que han grabado algún single para Fierce Panda) y Doloroso (con algunos ex Simmian en sus filas).
La hora de comienzo del concierto son las 10.00 de la noche. Empiezo a desconfíar un tanto cuando llego a la sala y me topo con el típico cordón de discoteca pija en la puerta y cuatro maromos de seguridad vestidos de negro y conectados con walkietalkies.Desde luego, el lugar en cuestión tiene pinta de todo menos de sala indie-rock-alternativa. Mis peores augurios van a verse confirmados posteriormente. Percibo además, que adolescentes de todo pelaje penetran en el mismo recinto que yo, pero sin que se les sea exigida la entrada que el menda lerenda ha abonado religiosamente en taquilla. Por último, la cola de la "guest list" es de un tamaño descomunal, interminable.La sensación que tengo, por tanto, es que soy el único imbécil que ha pagado 5 libras por entrar.
Todo empieza a cobrar sentido cuando me doy cuenta de que el evento consiste en una fiesta organizada por los plumillas del NME durante la cual (en algún momento que absolutamente nadie conoce a ciencia cierta) actuarán un par de grupos simplemente para animar el cotarro, o más bien para "desanimarlo", dado que la peña lereña parece estar entusiasmada más en bailar compulsivamente cualquier tontería que suene por los altavoces, que en deleitarse con cualquier otra posible propuesta de calidad realizada en directo.
Tras dos horas y cuarto de infructuosa espera, varias pintas de cerveza, y un aburrimiento atroz (no estoy disfrutando de la música que aleatoriamente y sin criterio nos ofrece el DJ, no tengo ninguna intención de ligar, ni de hacer nuevas amistades, ni me divierten los movimientos convulsos de los jóvenes ingleses, etc) decido, casi por primera vez en mi vida... Sí, decido en un arranque de rabia e impaciencia, marcharme sin esperar ni siquiera a que comience ninguna de las dos actuaciones previstas.Todo esto resulta frustrante porque evidentemente podía haber acudido a cualquier otro concierto como alternativa, pero, indudablemente también me servirá de lección.Uno no deja nunca de aprender. Afortunadamente.Y es evidente que siempre, siempre... se aprende mucho más de este tipo de experiencias negativas.
Artículo y cutrefotos por Fernando Pérez Herrero.Fotos adecentadas por Pedro J.Gómez.